ALAS DE CENIZA
por
David Santos Solano
SMASHWORDS EDITION
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PUBLISHED BY:
David Santos Solano on Smashwords
Alas de ceniza
Copyright © 2006 by David Santos Solano
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ALAS DE CENIZA
* * * * *
“Beneath the sun in the summer
a sea of flowers won't bloom
without the rain”.
Adam Duritz.
* * * * *
PRIMEROS POEMAS
(poemas para V y una canción)
1994 - 1998
I
Si pudiera decir todo aquello que callo,
si no se colmaran de miedo mis labios,
quizás te mirara a los ojos temblando,
quizás te dijera que me estás matando.
II
Loco persigo los brillos,
pero se apagan las luces.
Quiero quedarme dormido
entre mármoles y cruces.
III
Cómo he de apartar tan densas nubes,
cómo derretir todo este hielo,
cómo he de hacer leña de ataúdes,
cómo ser de nuevo amante eterno.
Quiero echarme al agua tras sirenas,
quiero ir tras un sueño con vehemencia,
quiero sentir odio, amor y penas.
Quiero vivir, alma, sin tu ausencia.
IV
Quisiera tenerte aquí a mi lado,
o acaso dormir bajo la tierra,
sentir tu cabello entre mis labios.
Qusiera que el alma no doliera.
V
Hoy querría contar las estrellas
de un trozo de cielo,
pero no quiero.
Hoy podría abrazarte y amarte
y ahogarme en tu aliento,
pero no puedo.
Hoy sería feliz como un niño
teniendo tus besos...
¡Ay, no los tengo!
VI
Puedo recordar el instante hace años
en que el mundo entero se convirtió en ella,
añorar los días de aquel instituto,
de amigos y risas, de clases y pellas.
O puedo acordarme de viernes vacíos,
de angustia cobarde, de vil borrachera.
De días soñando abrazarme a su mundo,
de noches sintiendo en el pecho una guerra.
Puedo recordar el olor de su pelo,
su risa trabada, su piel, su mirada,
soñar con sus manos, su frente, su cuello,
su vientre delgado, sus pechos pequeños.
O puedo acordarme de hace algunas horas,
o verme ahora mismo fumando sin ganas,
sintiendo que estoy solo con la memoria,
deseando que el sol ya no salga mañana.
VII
Esto no es... (Canción para Violeta)
Esto no es un regalo,
tampoco una declaración de amor.
Sucede que no trato
de que haya nada eterno entre tú y yo.
Esto no es un 'te quiero',
no es ni siquiera un 'muero por tu amor'.
Sucede que no espero
que se abra el suelo cuando oiga tu voz.
Esto no es un 'prometo
subir al cielo y regalarte el sol'.
Sucede que no es cierto
que no pueda vivir sin tu calor.
Esto es sólo un 'quisiera
tenerte entre mis brazos y posar
mi boca en tu sonrisa,
y ver lo que sucede al despertar'.
* * * * *
POEMAS PARA R
(la primera R)
1998 - 2004
I
Si te digo...
Si te digo que por ti
jamás he perdido el sueño,
no te lo tomes a mal.
Lo que no puedo es dormir,
que llevo meses soñando
que tú me quieras amar.
II
Mentirosa esperanza
Quiero arrancar las uñas con los dientes,
quiero arrancar los dientes a mazazos,
quiero arrancarme el alma en un instante.
No sé por qué sigo adelante.
Sigo anhelando un horizonte,
no veo el final de este camino,
sigo sin rumbo, vagabundo.
No sé por qué sigo en el mundo.
Y por qué no te mato si me mientes,
esperanza, que me has hecho pedazos.
¿Por qué sigo creyendo en los abrazos?
Y por qué el corazón no se me rompe
a pesar de estar siempre dolorido.
¿Por qué sigue un latido a otro latido?
III
Homicidio involuntario
Hay un niño que llora
perdido entre la gente.
Hay un joven que ríe
con un clavo en la frente.
Y un adulto se entierra
y se cubre de muerte.
Y un amante no amado
que maldice su suerte.
Y hay mil días perdidos,
de tristeza y fracaso.
Hay tan sólo unos besos,
algún mísero abrazo.
Y hay un loco que busca
la muerte acelerando.
Y esa chica no sabe
que lo está asesinando.
IV
Yo te doy mi corazón
Yo te doy mi corazón.
Tú te lo comes,
tú lo devoras,
tú lo destrozas con tu sonrisa,
tú lo haces trizas.
Tú me lo escondes entre tu pelo,
y yo lo busco,
siempre me pierdo,
caigo al abismo,
dos ojos negros.
Dos tentaciones gritan mi nombre,
hago oídos sordos
pero no puedo.
Y corro dócil,
voy a tu encuentro.
V
Imagino
Cada noche me imagino
que te apropias del trocito
de colchón que, estando solo,
no necesito.
Imagino algunas noches
que me abrazo a tus olores
y que ahogamos nuestros gritos
en sudores.
Y cada noche te canto
una canción diferente
e imagino que te duermes
dulcemente.
Imagino que te duermes
y me duermo imaginando
que me sueñas mientras yo
te estoy soñando.
Es tan triste imaginarlo...
y que sea tan sólo un sueño,
y que no seas tú mi dueña
y yo tu dueño.
VI
A prueba de olvido
Tantos meses pasé tratando de odiarte,
y después muchos más intentando olvidarte.
Cuando por fin pensé que lo había conseguido,
resultó que tus ojos son a prueba de olvido.
Encontré otra cintura, otra nuca, otros labios,
y una piel, un sudor, unos puños crispados.
Pero ayer al cruzarme, mi vida, contigo,
comprendí que tus ojos son a prueba de olvido.
Y hoy empeño mi alma por morderte la boca,
por llevarte a mi cama y arrancarte la ropa,
por dormirme apoyando la mejilla en tu ombligo,
y soñar con tus ojos blindados al olvido.
Y aunque el tiempo pasó e intenté enamorarme,
se paró el corazón y no puedo olvidarme
de la niña que ayer se cruzó en mi camino
y de sus ojos que son a prueba de olvido.
Y ahora que otro te da lo que no supe darte,
ahora que sé que ya no volveré a besarte,
podré al menos, mujer, recordar mientras vivo
esos dos ojos que son a prueba de olvido.
Y hoy ya n o empeño el alma, nadie la quiere rota.
Me acurruco en la cama rumiando mi derrota.
Me dormiré llorando por haberte perdido,
soñaré con tus ojos blindados al olvido.
VII
Mi vida sin ti
Mi vida sin ti
es un domingo sin pereza,
es como un tango sin tristeza,
es como un mártir sin morir.
Mi boca sin ti
es un cementerio de besos,
y son mis labios secos huesos
sin la razón de su existir.
Mi cama sin ti
es La Maestranza un diez de enero,
y mis catorce de febrero
son sol y sombra sin anís.
Mañana sin ti
seguiré soñando tus ojos,
mientras se empeñen los despojos
de mi corazón en latir.
Y voy a seguir
queriéndote toda la vida,
no quiero cerrar esta herida,
sólo eso me queda de ti.
Mi vida sin ti
es ser Penélope esperando,
para qué seguir buscando,
ya te encontré y ya te perdí.
VIII
Prometo morir
Si me quieres querer, quiéreme,
y si no, quiéreme, por favor.
Si me quieres besar, bésame,
o permite que te bese yo.
Y si quieres estar junto a mí de por vida,
te prometo cien años vivir,
y si no, quédate hasta que se haga de día,
con el alba prometo morir.
Si me quieres amar, ámame,
y si no, miénteme, por favor.
Si me quieres hablar, háblame,
y si no, deja que oiga tu voz.
Y si dejas que pase esta noche en tus brazos,
que volamos quisiera soñar,
y si no, soñaré que esta noche la paso
en tus brazos soñando volar.
Y si quieres estar junto a mí de por vida,
te prometo cien años cumplir,
y si no, quédate hasta que se haga de día,
y que el sol no me encuentre al salir.
IX
A qué sabrá (canción para la Princesa de la República Portuguesa)
A qué sabrá tenerte entre los brazos,
a qué sabrá tu enigma más oculto,
a qué sabrá dormirse en tu regazo,
a qué sabrán tus labios, me pregunto.
A qué sabrá mirar cómo despiertas,
decirte 'buenos días' al oído,
a qué sabrá tu risa por respuesta
si digo que otra vez soñé contigo.
A qué sabrá decirte de algún modo
que sólo valgo yo para quererte,
a qué sabrá vivir dándote todo,
pidiendo a cambio todo, solamente.
* * * * *
POEMAS EN SEPIA
(poemas para la mejor R y otros poemas)
2004 - 2006
I
Poema triste a toro pasado
Sucede que me canso de ser, hombre.
Sucede que me canso ya de ser.
Sucede que jamás sucede nada,
tan sólo el sol de hoy al sol de ayer.
Sucede que me vuelvo de cemento,
sucede que no siento y si padezco,
sucede que sucede hace ya años,
sucede que hoy me siento yo un extraño.
Sucede que está hecho de ceniza
el corazón que me ha tocado en suerte,
y cuando sopla un viento o una brisa
se esparce por mis venas su gris muerte.
II
Colores
“All the beautiful colors
are very, very meaningful”.
Adam Duritz.
Algunas veces soy verde.
Otras veces soy azul.
Lo cierto es que siendo verde
siendo acabo siendo azul.
Hoy quiero fundirme en negro.
Hay tantos colores, tantos...
Y no me gusta ninguno.
III
Niña loca
“Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y te está llamando”.
Félix Luna.
Ella es una niña loca
y en el centro de su boca
se marchita un beso
que nadie quiere robar.
Ella tiene la piel clara,
la mirada tan callada,
y un pelo que oculta
sus pupilas al llorar.
Y ahora ha decidido dejarse arrastrar.
Y ahora está dispuesta a tragarse el mar.
Ser espuma de las olas,
dejar de sentirse sola,
y entregar su beso
a las rocas al chocar.
Ella se tiende en la orilla
y la sal de sus mejillas
se une con la arena
mientras espera que el mar
la acoja en sus brazos, la haga descansar,
arrullada por la nana de la inmensidad.
IV
Un horizonte
“Entre los vidrios rotos voy a seguir buscando.
Entre los días tristes voy a seguir esperando
encontrar el horizonte”.
Andrés Calamaro.
Tiene que haber algún mar
más allá del horizonte,
tiene que haber algún río,
tiene que haber algún monte.
Ya están cansados mis pies
del polvo de esta llanura,
tiene que haber algún sol
que alumbre esta noche oscura.
Tiene que haber algo más,
tiene que haber una flor,
tiene que haber una paz
que alivie tanto dolor.
Tiene que acabar la sed,
tiene que acabar el frío,
tiene que haber un querer
que se junte con el mío.
Voy a enterrar la amargura,
voy a buscar lo que esconde
la senda tras tu cintura.
Voy a vivir como un hombre.
V
Infeliz en tu día
¿Por qué no te olvido?
¿Por qué sigues dentro?
¿Por qué no me arranco tus uñas del pecho?
¿Por qué, si lo intento?
¿Por qué sigues dentro?
¿Por qué hoy te recuerdo y aún huelo tu pelo?
¿Por qué, si no quiero?
¿Por qué sigo muerto?
¿Por qué, si no espero que vuelvas a puerto?
¿Por qué no te olvido?
¿Por qué me hago esto?
VI
Regalo de cumpleaños para la niña Irene
Hay quienes los llaman ojos,
yo sé que son mariposas.
Basta ver cómo aletean,
limpias, azules, curiosas.
Aunque sé que es una estrella
alguien lo ha llamado boca,
¿no habrán visto que ilumina
su sonrisa cuanto toca?
Dicen que huele a bebé,
pero a mí me huele a vida
y a amor de aquel sin porqué,
sin condición ni medida.
Dicen que no sabe hablar
pero habla con cada poro
de la piel, y dice más
que si hubiera dicho todo.
Dicen que no sabe andar
pero al tenerla en mis brazos
noté que su corazón
hacía andar a mis pedazos.
VII
Una derrota
El suelo del Cercanías es de un color verduzco
y tiene pequeñas estrellitas como de brillantina.
Hoy me he dado cuenta de que estaban allí.
Refulgían como diminutos soles,
enturbiados tras una lentilla de sal.
Temblando he extendido el brazo,
he pasado el índice sobre la que más llamó mi atención
con la esperanza de que quedara adherida a mi piel.
Al mirarme el dedo sólo había suciedad.
Con cuidado, he despegado la lentilla
que había rodado hasta mi labio
y he limpiado con ella la mancha de mi dedo.
El tren hacía crujir los raíles
mientras trataba de salir de El Pozo.
VIII
Ganas
“You know that it would be untrue,
you know that I would be a liar,
if I was to say to you,
girl, we couldn't get much higer”.
Jim Morrison.
Qué ganas de buscarte la boca,
qué ganas de meterme en tu ropa,
y qué ganas, qué fiebre,
qué volverme de roca.
Qué ganas de enredarme en tus brazos,
qué ganas de besarte despacio,
y qué ganas mi almohada
de cederte un espacio.
Qué ganas de perderme en tu aliento,
qué ganas de sudar lo que siento,
y qué ganas mis dientes
de aferrarse a tu cuello.
IX
Amiga
“Para contarte canto,
quiero que sepas cuánto
me haces bien”.
Jorge Drexler.
Me hiciste soñar,
y sin querer, me hiciste llorar.
Me diste un abrazo, y una verdad.
Y una sonrisa.
Y mucho más.
Siempre ofrecí el corazón,
lo devolvieron herido.
Ahora sé que los latidos
deben estar en el pecho,
fuera se mueren,
y que el amor es más mejor
cuando no duele.
Yo miento si digo que renuncio a más.
Y miento si no digo que me basta lo que das.
Me haces soñar, me das verdad.
Me das sonrisa.
Y mucho más.
X
Ahora que contigo
Ahora que escucho canciones
tristes de amores perdidos
y me acude una sonrisa
a los labios doloridos.
Ahora que ya los gusanos
que habitaban en mi pecho
tienen alas de colores,
ahora que miro las flores.
Ahora que tocan el claxon
para sacarme de un beso,
ahora que las luces verdes
detienen algún exceso.
Ahora que en mi calendario
los viernes están en rojo,
ahora que te echo de menos
tras un segundo sin vernos.
Ahora que estoy vivo.
Ahora que contigo.
XI
La duda
Me han crecido dientes en las tripas,
aprieto molares y nudillos,
tengo unas certezas vasculares
y un soplo de duda en el bolsillo.
Vuelvo como siempre a las andadas,
busco un clavo ardiendo que me ampare,
veo fantasmas que quizá estén vivos,
soy un manco haciendo malabares.
XII
Te esperaré
“Ser o no ser, querer o no querer,
no importa la suma si te vuelvo a ver”.
Antonio Orozco.
Espero.
No tengo un gramo de paciencia pero espero,
para volver a besar tus ojos y tu pelo.
O para batir el récord del beso más largo,
aquel que nos duró toda la tarde.
O tan sólo por poder coger tu mano,
o tan sólo por poder saber que sabes
que esperaría una vida y la siguiente
si te puedo abrazar sólo un segundo,
para luego dejar que se entremezcle
mi contento cadáver con el mundo.
XIII
Varios poemas insomnes y una oración desgañitada
I
He andado tantos caminos,
ya me los sé de memoria.
Siempre llego al mismo sitio,
soy viajero en una noria.
Y soy propenso al mareo.
II
Me agarraba a un clavo,
tengo ahora las manos en carne viva.
Los fantasmas, todos vivos.
Arrastran las cadenas junto a mi cama,
no me dejan dormir.
Pésimo malabarista con los ojos rojos.
Y el corazón a remojo.
III
“Dejadme llorar,
orillas del mar”.
Luis de Góngora.
Sé que voy a levantarme,
que pronto estaré de pie.
Pero esta noche no.
Esta noche sólo puedo liberar océanos en mi almohada.
Esta noche solo... no puedo nada.
IV
Oh, Dios omnipresente,
qué suerte tienes, cabrón.
No creo que existas
y no te iré a buscar.
Oh, Dios omnipotente,
que diriges los destinos.
No creo que existas
ni tengas culpa de nada.
Qué suerte tienes, Yahvé,
no me agarraré a tu fe,
no me agarraré a tus huevos,
no te arrancaré la piel.
A tiras.
XIV
Para una amiga gigante
“Igual somos amigos
porque para enemigos
hay un montón de gente
corriente”.
Andrés Calamaro.
Voy a echar de menos muchas cosas:
sentir en las entrañas mariposas,
que acaricien sus alas suavemente
un poco el pecho y un poco la frente.
Voy a echar de menos cómo besas,
incluso aquellos besos que negabas
traviesa, pero luego regalabas
con ojos y sonrisa de tigresa.
Y no poder morderte las orejas,
y no poder dormir contigo nunca,
y no poder besarte la cabeza,
y no sentir tus dedos en la nuca.
Y no poder mirarte largamente
y hacer tu imagen presa de mis ojos,
y no poder sudar profusamente,
pintarte por el cuello besos rojos.
Pero ya estoy en pie, sí, caminando,
y tengo unas memorias orgullosas,
y un corazón para seguirte amando,
amiga, que te debo tantas cosas.
XV
He elegido
Podría pensar en que ya no te tengo.
Podría pensar y pensar,
hasta que doliera.
Podría volverme loco.
Podría pensar y llorar,
hasta que me ahogara.
He elegido la sonrisa, en cambio.
He elegido recordar enero
como si fuera verano.
He elegido recordar los besos,
Tu mano. Mi mano.
Y mis dientes hirientes
en tu cuello imantado.
Y el aroma a mi vera,
y el calor a mi lado.
Podría pensar que te perdí,
vivir bajo una negra nube.
Pero he elegido ser feliz
al sol caliente de 'te tuve'.
XVI
Abierto por insomnio
No sé si está en la cabeza
o si está en el corazón.
No sé si me falta cama
o si me sobra colchón.
O quizá sea solamente
este asfixiante calor.
O tal vez sea que me falta
el abrigo de un amor.
Las noches como esta noche,
como esta noche tan sola,
que no daría por tener
otro perfume en mi alcoba.
Las noches negras en blanco,
como esta noche tan larga,
que no daría por que hubiera
otra cabeza en mi almohada.
XVII
De pie
Tengo todavía tu perfume en la nariz,
a veces huelo a mar y a Nenuco.
Tengo todavía aquel recuerdo tan feliz,
una sorpresa y una rosa,
y estar juntos.
Y tengo la impresión de que me alejo más de ti
con cada sol que tras las cigüeñas se esconde.
Y estoy casi seguro de saber sobrevivir,
ya estoy de pie, ya voy buscando
mi horizonte.
Voy a conservar ese recuerdo y el perfume,
y a mirar el cielo azul
sin rastro ya de nubes.
XVIII
Es cierto, no te amo
“So in the morning,
please don't say you love me”.
Ron Wood y Rod Stewart.
Es cierto, no te amo,
sólo quiero sudar sobre tu vientre,
sólo quiero perderme en oquedades,
sólo quiero beber tus humedades.
Me coges de la mano,
mi lengua se abre paso entre tus dientes,
te agachas, calmas mis inseguridades,
tu boca me hace hablar de las deidades.
Me entierro entre tus labios,
bajo a los más calientes manantiales,
y trepo, voy mordiendo suavidades,
gritamos el cantar de los cantares.
Es cierto, no te amo.
Y aunque tú no te sientes diferente,
uniremos de nuevo soledades,
alevosías y nocturnidades.
XIX
Reflexiones de un enamoradizo impenitente desde Viena Capellanes
Casi, casi desayunamos juntos.
Tan sólo nos separa un metro,
tan sólo nos separa un mundo,
tan sólo un muro de silencio.
¿Cómo pasar del 'buenos días'?
Una palabra es un abismo.
Bebo café mientras me digo
si estás pensando tú lo mismo.
Esas cosas en el cine pasan:
ella pierde el pañuelo
y él, que lo atrapa al vuelo,
se lo devuelve y se casan.
Yo quiero ser de esa gente
que habla con desconocidos.
Yo quiero hablarte a los ojos
y besarte los tobillos.
XX
Unos versos no tan tristes entre Córdoba y Madrid
Quiero alguien a quien volver,
alguien que espere al llegar,
una sonrisa, un hogar.
Está tan vacía mi casa,
está tan triste mi boca...
A veces sé qué me pasa:
'Una flor en el camino recogí,
y era perfecta.
Me la quitó un día de viento,
aún me duele la cabeza.
Si volviera de nuevo mañana
a entregármela el destino...
Pero sé que la flor vuela
dejándome en el olvido'.
Pero no olvido yo,
I've got the blues.
Aún recuerdo el color
de aquel azul.
'Y ya casi resignado
voy buscando en los jardines
rosas, gardenias, violetas,
margaritas y jazmines.
Todas parecen marchitas
comparadas con aquella
que no se encuentra en viveros,
la que es más libre que bella'.
Una flor en el volver,
un abrazo de verdad,
aquel azul al llegar.
Pero está sola mi casa,
están huérfanos mis labios
y a veces no sé qué pasa.
XXI
Ya sólo a veces
Ya sólo a veces me apetece
arrancarme los dientes con las manos.
Ya casi nunca se me antoja
desgarrarme con saña la garganta.
No suelo querer ya que mis brazos
sirvan para hacer de mí pedazos.
Ya casi siempre sobrevivo
sin sentir que me falta el aire,
sin sentirme una bestia acorralada,
sin sentirme una lágrima en la nada.
Ya sobrevivo, que yo sin ti no vivo,
y sé que sólo es cuestión de tiempo
que se acaben los ratos en que sigo
pretendiendo aplicarme algún tormento.
Sé que el camino es largo,
pero es más corto que ayer.
Y mi paso hoy es más firme
de lo que nunca pensé.
Y sé que tarde o temprano
mi mano hallará una mano,
mi pelo hallará una brisa,
y mi beso una sonrisa.
XXII
Alas de ceniza
“Me levanté hasta los huevos de vivir,
te vi pasar y ahora ya vuelvo a sonreír”.
Roberto Iniesta.
Hace meses la esperanza daba miedo,
ahora sé que aunque me rompa sigo entero.
Ahora sé que está más fuerte la quijada,
ahora ya no le tengo miedo a nada.
No, no me da miedo su mirada,
esos dos ojos negros que se clavan
en mis ojos libres ya del agua
y la sal que ayer los anegaban.
Y si acaso al acercarme a su sonrisa
estas alas de cera se fundieran,
construiría entonces alas de ceniza
para volar hasta el sol que sé que espera.
XXIII
De bajada
“Que ha sido un momentito sólo de bajada,
que aquí no pasa nada”.
Roberto Iniesta.
Me dolía su presencia,
me volvía loco respirar esa esencia,
el aroma de un plato fuera ya del menú.
Y quería coserme las fosas nasales,
arrancarme a tirones papilas gustativas,
convertirme a mí mismo en muñeco vudú.
Traicionando al masoca que se esconde en mi casa
conseguí abrir la puerta que conduce al balcón,
creyó que iba a tirarme cuando abrí las ventanas,
lo mató el aire fresco que entró en mi habitación.
Hoy soñaba eclipses con lunas que andan solas
y su ausencia me ha arañado limpiamente la espalda,
me he curado tranquilo, con hojas de amapolas,
y Robe me ha explicado que aquí no pasa nada.
Y ahora voy a vestir con el traje de los domingos,
ahora voy a coserme la lengua de Casanova,
ahora voy a ponerme la polla de los vikingos,
y a eclipsar esta noche a una luna mora.
XXIV
Ahora que conmigo
Quizás lleve ya un tiempo,
aunque desde hoy lo sé,
que tengo el sentimiento
debajo de la piel.
Hundido está en la carne,
perdido entre los huesos,
no sueño al despertarme
ni muero por un beso.
Quién sabe, tras un tiempo
quizá llegue una flor,
quizá llegue el momento
para otro nuevo amor.
Pero ahora estoy conmigo
frente al mar de la calma,
y vuelvo a ser mi amigo,
y ya no escuece el alma.
Y sí, ojalá mañana
regrese la tormenta
y ponga, por palabras,
mi corazón en venta.
Pero hoy estoy conmigo,
sereno y caminando,
sin prisas, el camino
que lleva a ningún lado.
XXV
Regalo para la niña Irene en su segundo cumpleaños
Vas a cumplir 'estos',
y enseñas cinco deditos,
y luego me dices 'do'
cuando te insisto.
Has aprendido a hablar, rubita,
y ya no callas.
Provocas que me derrita:
'tío, no te vayas'.
Dos añitos solamente
y ya en artista:
actriz, modelo, cantante,
y hasta humorista.
Sigue creciendo, rubita,
sigue aprendiendo sin freno.
Yo aquí te plagio y te digo:
te quiero mucho de menos.
XXVI
Perfecta
Ella era tan perfecta que tenía defectos.
Tan perfecta que cuando marchó
permitió que la olvidara.
Tan perfecta que, si valiera
para volver a tenerla a mi vera,
renunciaría a la mitad de la vida que me espera.
Pero ella es tan perfecta
que, aunque no vuelva,
sabré vivir sin su amor
las dos mitades enteras.
XXVII
Sereno pero intranquilo
Hoy no me siento solo, aunque lo estoy.
Ni ayer.
Hace mucho que no me siento solo.
Tengo miedo.
De volver a helarme,
de ser de nuevo una piedra.
¡Me costó tanto salir!
Hoy me siento calmado y sereno.
Sereno como ayer.
Sereno desde hace meses.
Ya nunca te me apareces.
Aunque te echo de menos.
¡Cuánto te echo de menos!
Te tengo cerca y te quiero,
pero echo de menos a esa tú
que acariciaba mi pelo.
Y aunque ya nunca me cuesta
estar con la tú del beso en la mejilla,
sí echo de menos tu melena
entre mi cara y la mesilla.
Estoy sereno pero intranquilo,
estoy sereno pero asustado.
Estoy temiendo quedarme helado,
como un haitiano en el Polo Norte,
sin una ella en el horizonte.
* * * * *
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