Excerpt for Lunas de Hiparco by Guillermo Morellón, available in its entirety at Smashwords




LUNAS DE HIPARCO


Guillermo Morellón Blanco

(William Redspark)




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Copyright 2008 ® Guillermo Morellón

Primera edición: 2008

Cuadro de portada: © 2008 Alejandro Morellón

Edición a cargo de: Lucía Bartolomé

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Lunas de Hiparco



Parte I. La constelación del Pelícano

Parte II. Raíces de sicómoro

Parte III. En el pico de la Abubilla

Un cuento: Malafortuna







Lunas de Hiparco


Parte I. La constelación del Pelícano




Cuatrocientos dos años


Crujen los sentimientos en la cubierta de este galeón de rumbo incierto

la noche apenas apacible corona de nubes un cielo nostálgico de presagios

ella camina por la cubierta sin destino

su vestido de algodón y su pelo azabache

contienen más luz que la Osa Mayor que fija el rumbo.

yo, no dejo de admirarla

han pasado cuatrocientos dos años

y he navegado muchos océanos y muchas soledades hasta encontrarla.


Mis mapas arrugados han perdido las coordenadas de Cabo Verde.

hay una quietud de milenios sobre la cubierta.

los barriles de oporto oscilan ajenos,

está singladura no tendrá fin.

no habrá saludos ni pañuelos al arribar a las posibles costas,

pero no importa.


Todo lo que importa es ella

acercándose al castillo de popa,

donde la copa de vino se mezcla con el sextante.

cruje el dosel de la cama,

donde nuestros cuerpos van a venerarse después de un encuentro de siglos.


T
odo lo que importa es la inmortalidad de esta noche

cargada de astros, pero más luceros sus ojos.

sí, su piel atraviesa los meridianos de mi cuerpo de marino.

sí, mi boca tiene en sus labios el puerto de destino.



Aroma



Hoy te estoy buscando.

Hoy deseo que aparezcas.

Te invoco.

Te pienso,

pero no sé si toda tu intuición es suficiente

para dejarte ver,

para aparecer.


Me da igual que vengas con el vestido blanco de lino

o una camiseta verde oliva y unos jeans .

pero hoy, te estoy buscando


e
n las cristalinas olas del mar del Sur,

en el asiento del bus,

doblando la esquina,

caminando en la dehesa.


Hoy quiero estrecharte en mis brazos

y que desparramemos vórtices de sudor

el uno con el otro.

y el tiempo se olvide

de ese dos que podemos ser.



Ausencias y desayunos



Todo el día tu ausencia ha estado presente,

y ahora, cuando la noche llega, no sé si de verdad has estado.


Estabas ausente cuando juntos desayunábamos,

bajo la radiante mañana de luz y esperanzas.

del mismo modo te sentí a mi lado cuando no estuviste,

en la magna hora de la tarde.


Tan presente te he sentido de no estar,

que no sé si he de darte las buenas noches

y que me oigas.




¿Bailas?



Me pongo de rodillas frente a tu ombligo, lo beso

y le rezo una oración.


Subimos juntos
al tranvía rumbo a la Pradera de San Isidro.

bailamos un chotis; tú me llevas el paso.


Chulapona
tú y yo con gorra,

un chaleco, un pañuelo

una sonrisa de barquillo y churros.

te agarro por el talle, te atraigo hacía mí

y bailamos.


El hilo se acorta, el nudo se refuerza:

un, dos, tres, media vuelta


y te beso en tus labios castizos color carmesí.



Bordeando umbrales



Sentado en el repecho de la más ardua caminata

con el pecho explotado de ansiedad y exhausto,

con el espíritu vencido por miles de vórtices justicieros,

sé que mi camino no lleva a una dorada cumbre.


Mis lágrimas crean ríos de incertidumbre

bajo los jónicos pórticos de un parnaso inventado

y mis manos conocen el secreto de la piel ajada

y la seca sangre del olvido.

sé que mi camino tiene el horizonte cerrado.


Soplo con mi marchita boca un aire de muerte

y con el bastón de mis antepasados apoyo mis pies quebrantados

hacía esa orilla dónde el lago se ha secado

y la pluma del faisán es olvido.

sé que mi camino no contiene estelas de consuelo.


Aún así, no puedo dejar de sonreír a la imagen que presiento detrás.



Bosque de sarmientos



Ningún sarmiento encendido me habla,

ningún candil me indica la puerta,

los oráculos cerraron,


las telarañas cubrieron el mármol del palacio,

la cabaña derruida no alberga la lumbre,

por el arroyo transita el agua putrefacta,


el sándalo embotó mis sentidos

y el arca no contuvo nada sagrado.

La sonrisa de la musa se hizo mueca


y los muertos de antaño

se han reunido a danzar desconcertados

de propósitos

en este bosque de sarmientos espectrales.



Cantata



Este mes de tanta devoción a la Virgen

yo quiero compartir contigo

estambres, pistilos y vestido de lino.

y luego, quitártelo para una siesta bajo cama con dosel.


Así, sencillo, oliendo a mieses y arroyos.

y en tus labios ciruelas

en mi pecho trenes de mercancía

circulando en diagonal. Mientras te canto...



This is the time I have been expecting to come.

This is the weather I wish.

You are the girl I am missin’ now,

So, let’s stay together all night.





Carnestoltes



La noche se fue

gestando a sí misma

de delirios.


Lo conocido se arrinconó

detrás del sofá y

dejó el destino

que los duendes ancestrales

bajaran por los conductos y

los pórticos nocturnos.


Y cabalgamos sobre

las oníricas horas

del desatino.



Conjuro



Mendigo brotes de sabiduría,

pero solo retozo al pasto de estío;


pretendo el fruto del madroño

y no me involucro en el sine die,


me vendo el jengibre de la risa

y adormezco algunas cualidades innatas.


Una musa se ha disfrazado

de guerrero de terracota de Xian.


Y mientras...


soplo en botellas vacías creando huracanes.



Corteza de tilo



Tengo las manos llenas de Nada,

los bolsillos del abrigo llenos de agua.


Tengo una sonrisa que se ha congelado en mueca,

los surcos del pecho desquiciados.


Tengo tantos silencios que ofrecer

que no sé pronunciar la primera palabra.




De índole ínfima y sístole íntima



Estoy creando mundos internos y externos

a partir de la nada o casi nada.

he perdido el amor, me queda la energía;

he perdido el sexo, me queda el deseo;

el beso, queda la boca;

el propósito, queda el recomienzo;

el sueño, queda la somnolencia.

sucumbí al examen, queda la reválida.


Todo lo que queda lo meto cada día en una cesta

y lo distribuyo y esparzo por los rincones de mi alma anímica,

de mi cuerpo físico

y de mi etéreo espíritu.


Me da lo mismo el martes que el sábado,

la primavera o el final del otoño.

contengo todas las estaciones y días

y ellos me dejan

fluir a través de sus horas.

Eso sí, anhelo un destino.

Pero aún no hay agencias que me lleven hasta allí.




Declinando



Se rompe el alba,

el sortilegio se pudre,

escupe el sapo.


Planea el vencejo,

el beso arde,

muere el viejo,

llegas tarde.


Navegan el pezón y el labio,

el muslo se libera,

tiembla el mirlo,

grulla negra.


La punta de la flecha

porta un mensaje

hasta tus cejas.

Algo me arde.




Delica sin tessen



Hoy no quiero bajar el Sella,

quiero merendar una torrija,

ver una peli cristiana,

darte un beso, Ana,

en tu boca de grosella

y que mi instinto me rija.



Desire



No estés cansada, amor.

No te inquietes,

no me susurres.


Deja que despliegue la vela mayor

y naveguemos...


Deja que mi cuerpo te cobije,

te cubra entera,

y la noche nos cubra a ambos.



Digitalis



... Y cuando no queden pistas

ni trazos de quien soy,


y cuando mi olvido haya creado

hiedra en tu memoria,


si quieres,


vuélame un pensamiento

y volveré raudo...




Dos birras y un susurro



Al principio creí que para hablar contigo

hacían falta dos birras y saber swahili.


Luego, al conocerte ya un poco menos, pensé

que haría falta un látigo, un ramo de claveles y saber de

cine coreano y haber leído todo lo de Mishima.


Aprendí, después, que lo mejor era escucharte y sonreír.

luego el silencio,

más silencio.


Ahora ya sé estar a tu lado.




Dresde y un sextante



Cuando fui a verte a Dresde,

me pareció un viaje muy corto.

te encontré y

nos fusionamos entre las ruinas.


Más tarde viajé hasta el último bungalow de la costa gaditana.

me pareció un viaje muy corto.

te encontré y

supimos lo que era tostar los cuerpos

y acariciar las almas.


Ahora vives en el mismo barrio,

a cinco manzanas de distancia,

pero no puedo hacer un viaje tan largo.

estás en el fin del mundo.



El desamor duele del carajo



He subido mil escalones,

esperando encontrarte arriba.


Tuve presentimientos de ausencia,

pero dejé que se desvanecieran

en los rellanos.


Ahora que estoy arriba,

leo tu nota.


Hace cien días que te fuiste

y me has dejado exhausto, dolido, inconforme

y con noventa preguntas de porqués y cómos.


Bajaré en ascensor.



El legado



El más mayor ha de dejarle toda la sabiduría posible al más joven.

es un privilegio y un reto

transmitir el aprendizaje, hacerlo útil para ser utilizado por otro.


En ocasiones, el más joven tiene más sabiduría que el más mayor,

entonces hay reparto. El mayor tiene que intentar integrar la sabiduría

que transmite el de nueva generación. Quizá él pueda darle a éste las claves de la templanza.


Que haya intercambio para que se produzca riqueza en cualquier sentido.

que se pueda interpretar

la riqueza de la experiencia,

la del intento en tantos ámbitos.


Saber escuchar al otro,

ser partícipe de la inquietud,

atender al Silencio que tan bien se expresa.


Y sí, enseñarse pasos de baile,

hablar de lugares donde se ha estado,

consejos sin requisitos.

hilvanar momentos que serán los que queden impregnados en quien se queda

cuando el otro se va.


Desatender la ignorancia y la estupidez.

Enseñar en el Abrazo,

en la Paciencia,

caminar y compartir.

crear Luz y desechar oscuridad,

convertir en digno lo indigno


aunque a veces cueste tiempo y piel.


Sí, yo te ofrezco lo mejor que tenga

y ni siquiera sugiero una sonrisa a cambio.

quizá, tan solo que no dejes el conocimiento morir

en los brazos de la desidia

y, en alguna ocasión, tú entregues lo que te fue dado.



El sextante



La real sutileza de tu indiferencia

cruza insolente los límites de mi aturdimiento

y, restañando cicatrices, evoco la pluralidad de síntesis

que juntos convivimos.


He macerado los madroños del olvido y he lanzado

el alambique bajo la muralla árabe,

y no me ha importado lo que me ha dicho la pitonisa sobre la raya

del amor.


Tu indescriptible dicotomía sobre si correr o huir

me ha inquietado hasta el paroxismo febril

y, obviando los placeres que solíamos procurarnos,

he consentido en que te evadas de mis pensamientos.


Todas las abubillas me han soplado secretos al oído,

pero he preferido ser testigo de otros acontecimientos.


Así, cuando resuelvas que el siete no es tan sagrado,

yo estaré trenzando una hamaca en las Marquesas

junto a la criolla que no hace preguntas.



Este poema está dedicado a Ti.


Ella me preguntó



... ¿Qué es la poesía para ti? Prometí escribir una respuesta rápida. Un esbozo.


La poesía es un arma de muchos filos.

Un camino a veces solo de ida y cuando se vuelve puedes ser otro.

Es un canto, un olor.

Una sensación abismal, caótica, diáfana.

La poesía es un perfume que se transmite e impregna veracidad y sueños.

Dolor.

La poesía es clara como el alba y oscura como la noche,

tormentosa, febril.

La poesía eleva. Llega al cuerpo, a la mente.

No conoce distancias,

lo expresa todo. Involucra,

ensueña, engendra.

Constata el momento de evolución o involución.


Emite palabras que crean Universos Reales y Oníricos.

Determina.

Despliega.

Ataca.

Deleita.

Remuerde.

Vomita.

Seduce.

Apesta.

Ama.

Odia.

Es.


Después de mirar sus ojos mirándome, quise decirle que la poesía era ella. Pero no me atreví a

plagiar a Gustavo Adolfo.


Quise decirle, también, que la poesía era el brillo en su expresión y la belleza de sus labios. Pero

en vez de eso, la invité a una horchata.

Mon Dieu.




En el pico de la Abubilla



Jacques Brel decidió del carajo

estar en Las Marquesas con Ella.

El capitán de galeón William Redspark

al servicio del rey Felipe III— se había

retirado a Puerto Rico con la criolla

Berenice Davrez.

Un correo electrónico entre

Mantua y Verona hubiera dado

posibilidad de conocer a los nietos de Julieta.

Y Malcolm Lowry bebía mezcal y deseaba a Ivonne

de alguna manera—

por las cordilleras de Cuernavaca.


Amor y deseo juegan sus bazas en ínsulas y continentes

como preciado regalo de los Dioses de la Afinidad,

que juntan a veces los Cuerpos Adecuados

y les permiten manifestarse.

trenes que marcan ausencias,

desasosiegos internos que prevalecen y asustan

e incapacitan a la acción.

venga, sin miedos, adelante.

es la consigna.


No tenemos todo el tiempo del mundo

para dudar.


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